Escrito por: YoDuende en mixturas

Se alzaron las banderas de la esperanza renovada.
Consignas vulgares se escucharon y no faltó quien danzara
con la alegría perecedera de la ignorancia.
La demagogia se hizo moda en los labios de quienes infectan
la urbanidad con sus hipócritas corbatas, como si una
sonrisa canalla fuese capaz de persuadir la conciencia.
Promesas podridas apestaron de insultos la inteligencia común.
En los corazones ilusos, los sueños coagulados por la indiferencia
corrieron nuevamente como río en mayo.
Hubo escasez de sensatez, de tolerancia y el respeto se escabulló
por los agujeros de la necedad fanática dando cabida
al atropello y al caos.
El tercer mundo devino en circo cuando el futuro se volvió
objeto de malabares irresponsables y los domadores de voluntades
sometieron las masas a juramentos absurdos mientras la lucidez se
cuestionaba, cuándo fue que la democracia se convirtió en carnaval.
©2008 (dado)
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Escrito por: YoDuende en mixturas

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Frente al río todo es pequeño, nada te afecta,
solo la brisa, amante fugaz, revela secretos cifrados
al oído, te acaricia, te seduce y se aleja indiferente.
La noche promete ser eterna. Con guiños de estrellas
te confunde. No quiere que sepas que pronto morirá,
y junto a ella, leyendas, promesas, melancolía.
El cigarrillo es más sincero, compañero sedante,
consuelo moribundo. Se le escapa el alma,
blanca y densa, se eleva, se abate al vacío.
Sientes agonizar los mitos de indígenas
fantasmas que se pasean por las sombras.
Pronto dejarás atrás los adoquines, la brisa.
Los amantes efímeros serán sorprendidos
por el adiós. Insultarán al reloj, cuestionarán su suerte.
Vislumbras morir las carcajadas, los desvelos,
la compañía colectiva, las alucinaciones, la amistad.
Suficiente de memorias te das vuelta, hechas andar.
El suelo empedrado amenaza tus sandalias.
Las farolas te sonríen con su luz amarillenta y triste,
cansadas por los años, tan oxidadas, tan coloniales.
Caminas ante la inquisidora mirada de la luna y ahora
arrastras un pesar.
Entre la maraña de sentimientos te acercas al bullicio,
dejando a unos pasos el breve momento de soledad.
Entras al bar y alivias tu corazón un instante,
te enteras que aun no termina, que todavía
hay duendes desplegando la magia del instante,
duendes de afecto alzando su copa ante ti,
proponiéndote un pacto célebre, piden un espacio
en tu memoria. Emocionado, aceptas el brindis,
no hay lugar para penurias, solo la certeza de que
las despedidas no existen cuando decides eternizar
los recuerdos de un lugar místico lleno
de historias que contar.
©2008 (dado)
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Escrito por: YoDuende en tinta
Hecho andar equipado de ansias, ausente de presencia.
Navegante ávido de conquistas. Busco la joya.
Abro gavetas, escarbo en las indicaciones del mapa.
Me burlo de mi mismo, me relajo, disfruto el viaje.
Abordo una criatura alada, me elevo entre nubes de palabras.
Desde lo alto puedo ver los garabatos en el mar de mis apuntes.
Vuelvo a reír, esta vez esperanzado, creo hallar algo.
Ansioso, ordeno las imágenes, la última pieza no encaja,
no es lo que buscaba, pero lo hecho en la valija de papel,
me servirá para el viaje.
Sumerjo mi desesperación en la cafeína.
Avanzo entre la maraña selvática de los pensamientos fallidos.
Levanto piedras, se escabullen insectos verbales ante mi presencia.
No logro ver nada.
La nicotina se une a la búsqueda, dibuja blancas
abstracciones en el aire. Abandono la cordura, imagino imposibles.
Entro a un mundo paralelo sin gravedad.
Un viento gélido recorre mi espina dorsal, cada vértebra
se congela de impaciencia.
Las neuronas se agitan excitadas, expulsan semen
de frases como respuesta a la fricción de las palabras.
Un espermatozoide funcional se adelanta al enjambre
de propuestas,recorre la médula espinal en búsqueda
de una especie de útero encefálico.
Entonces es posible la concepción.
La gestación dura segundos, los planetas se alinean,
los dogmas se violan, los axiomas se cuestionan, lo abstracto
deviene en orgánico, el mundo se detiene un instante:
ha nacido una idea genial.
dado ©2007
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Escrito por: YoDuende en mixturas

Atrás quedó el día en que “celebramos” el aniversario de tu muerte, como también quedaron los sueños de revolución.
He sido espectador del bullicio de los medios que ensalzan tus logros y alimentan el mito en que te has convertido. Puedo repetir de memoria estribillos que te nombran, incluso tus propias palabras edulcoradas con melodías de excelentes trovadores; porque esos sí comandante, ésos sí lo han hecho bien.
Me pregunto si aquel Mayo Francés fue realmente la chispa de ignición en la explosión masiva que propagara un retrato gastado, ése que hiciera famoso a un Korda ignorado y que a ti comandante, te ha hecho inmortal. Aunque también eso tiene sus desventajas mi querido guerrillero, porque ahora que todo se salió de control, me angustia saber cómo te sientes al enterarte que hoy, tu imagen se ha vuelto más célebre que tus ideales.
Sí; aunque nos duela aceptarlo “estás de moda”. Te he visto sudado en camisetas de artistas populares de pobres letras y música mediocre, que quizás como ha pasado con algunos “talentos” del Norte, lo hacen por pura ironía, como para maltratar tu imagen o como algunas bandas de rock, para supuestamente perfilarse como rebeldes ante sus fanáticos. Es curioso comandante, nunca he leído nada tuyo que denote la rebeldía más que para empuñar un sueño de igualdad.
Estás estampado en la piel de mucha gente, incluso de un boxeador acusado de drogadicción, violación y hasta canibalismo. Qué golpe te ha dado comandante, y tú que de boxeador tienes muy poco.
Pero eso no es nada. El colmo de la indignación ha sido cuando vi tu imagen como objeto de apoyo para una vulgar campaña publicitaria que unos ramplones, chocarreros, ladrones o mejor dicho, sindicalistas de mi país, han usado para confundir al pueblo y así seguir extorsionando al gobierno con sus monetarias y sucias peticiones. Si tan sólo recordaran lo que tantas veces decías, si sólo leyeran una sola línea de aquella conocida carta que dice: “Que no dejo a mis hijos y mi mujer nada material y no me apena: me alegra que así sea. Que no pido nada para ellos pues el Estado les dará lo suficiente para vivir y educarse.”, tal vez así dejen sus mañas y desistan de usar tu rostro para pedir dinero. Que vergüenza comandante!
Eso me entristece tanto como muchísimas tantas cosas que se venden con tu silueta estampada, bordada, y Dios sabe cuantas técnicas de grabado se han inventado para que tú mi comandante hoy seas un objeto más del capitalismo consumista.
Pero no estás solo guerrillero, aquí estamos los que escribimos y los que leen este post, los que sabemos que comprar artículos con tu rostro no te ayuda en nada, que propagar tus ideales para ti vale un poco más que una fortuna y que actuar conforme a ellos, a ti mi comandante, donde quiera que estés, te hará ganar otra batalla.
©2007 (dado)
«conoce su historia»
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Escrito por: YoDuende en mixturas

©istockphoto
Aquel día no tuve oportunidad de apreciar las trivialidades de la rutina. Como todas las mañanas, no me alegró despertarme con el ruido de tus agitados pasos y la tenue luz que te servia de sol en los duros caminos de tu oficio.
Nunca supe la dicha que era poder contemplarte tras la manta borrosa de la penumbra, cuando a duras penas abría los ojos y veía cómo me arrancabas las sábanas porque se hacía tarde.
Que más quisiera yo que escuchar tu bendición, ésas palabras que aunque cayeran en la monotonía de las repeticiones rutinarias, me ofrecían la confianza de salir de casa con el humor de un niño que sale a jugar.
Lo que no entiendo es, quién te dijo que yo había crecido, qué te hizo pensar que a éstas alturas me importaba ser adulto. Por qué no pensaste que poco me interesaba aprender a firmar contratos, a llamarle “mi casa” a un frío apartamento, aguantar el hambre hasta poder abrir las latas, a olvidar los noticiarios, a saber cuál botón es el de secado y cuál detergente es mejor, enterarme dónde comprar los muebles a buen precio y cuándo están buenas las verduras; no, nunca me interesó.
Hoy sigo despertando lejos de casa, con frío, desprotegido ante la intemperie adversa de la vida y sus tramas. Aun sigo extrañando el sabor de tu arroz, el miedo de tus miedos, el matiz de tu alegría. Sigo echando de menos la Casandra impetuosa ante mis locas decisiones.
Lo que no sabes Madre es, que aquel día que por ambiguas razones te marchaste de casa, entre las pocas cosas que empacaste, te llevaste las instrucciones para poder vivir lejos de ti.
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